17.01.2016

CUIDE los ojos de la arena y el sol

Durante el verano, no sólo la piel corre riesgo de sufrir daños de corto y largo plazo a causa de la exposición solar excesiva sino también los azules. “Los ojos a menudo no son cuidados de la misma forma de la radiación ultravioleta y son una parte del cuerpo tan o más sensible. Asimismo, la arena y el agua presente en las playas y balnearios también pueden causar problemas oculares, en especial entre los más pequeños”, precisa el doc Antonio Cornejo, jefe del Servicio de Oftalmología del Hospital Clínico San Borja Arriarán

Aunque no son igual de evidentes que las que sufre la piel, los ojos también pueden sufrir quemaduras solares, con efectos inmediatos (enrojecimiento, irritación, lagrimeo, dolor) e incluso, en casos más graves, visión borrosa y pérdida temporal de la visión.

La exposición desmedida a la radiación ultravioleta tiene además un efecto acumulativo en los ojos, siendo un factor de riesgo para sufrir cataratas, tumores benignos o cáncer de piel de los párpados y los tejidos circundantes, degeneración macular y hasta pérdida definitiva de la visión por quemadura de la mácula (centro de la retina) al mirar directamente el sol. Esto último no es muy común
Recuadro :
Zonas sensibles

Hay tres zonas oculares especialmente sensibles a los daños ocasionados por la luz solar: la córnea, la retina y el cristalino.

La córnea es la capa externa transparente del ojo, es como la ventana a través de la cual penetran la luz y las imágenes hacia la retina, también es el lente principal para el enfoque de las imágenes. Su prolongada exposición al sol puede ocasionar una quemadura que se manifiesta con dolor, sensación de cuerpo extraño, lagrimeo y ojo rojo (queratitis), suele durar de uno o varios días según la gravedad y generalmente no produce daños permanentes.

La retina es la membrana interna del ojo y se encuentra en el fondo del ojo. En ella se representan las imágenes de objetos.

El cristalino, en tanto, se encuentra detrás de la córnea y su función es enfocar las imágenes sobre la retina actuando también como filtro de la luz.

3 son las zonas sensibles de los ojos: retina, córnea y cristalino

DATOS ÚTILES

¿Qué hacer ante molestias?

Tras haber estado en la playa o la piscina, se pueden presentar síntomas como ojos rojos.

En el verano es frecuente que aumenten las conjuntivitis alérgicas e irritativas, por lo que es recomendable el lavado de los ojos.

Lo ideal es mantener unas botellitas de suero o lágrimas artificiales en el refrigerador, ya que pueden ser de gran alivio tras un día de playa.

Si a pesar de ello la molestia continúa, requeriremos la consulta a un oftalmólogo.

Otro síntoma puede ser la aparición de secreción (legañas y párpados pegados), lo que posiblemente indique que se ha contraído una infección, por lo que se debe acudir a un especialista para que prescriba algún tratamiento antibiótico.

En estos casos es importante además tener cuidado de no contagiar a otros, por ejemplo, compartiendo pañuelos o toallas para limpiarnos, que suele ser una fuente de contagio.

Lo mejor ante una infección es usar gasas o pañuelos desechables, pero nunca el mismo pañuelo de uno a otro ojo, pues en ese caso además nos estaremos autocontagiando.

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