Atención a los síntomas del sarcoma de huesos

Cierto tipo de dolores óseos son característicos de este cáncer. Un diagnóstico oportuno es clave.
Un sarcoma óseo, como se llama a un cáncer que se origina en los huesos, es una enfermedad poco frecuente. Si bien existen distintos tipos de sarcomas de huesos –siendo el más común el osteosarcoma–, en todos las señales son muy parecidas y afectan generalmente a ‘huesos largos de las extremidades o columna, cadera, rodilla u hombros, por ejemplo’, como describe el Dr. Gabriel García Huidobro, traumatólogo del Instituto Oncológico FALP.

‘El 99% de los pacientes tiene dolor, que es distinto de los dolores musculares que uno pudiera sufrir. Es un dolor constante, sordo, que no pasa con medicamentos ni con reposo, generalmente de predominio nocturno y que es progresivo, va empeorando. A ese tipo de dolores hay que poner atención’, describe el Dr. García Huidobro. Otras señales son aumento de volumen en alguna extremidad, que puede ocurrir si es que el cáncer ha avanzado. ‘Y si la lesión es muy agresiva, algunos pacientes debutan con fractura, que es la tercera forma de presentación’, afirma.

¿Por qué es importante conocer estos síntomas? El Dr. García Huidobro explica que, al ser una patología poco común, pueden generarse confusiones que retrasen el diagnóstico e inicio del tratamiento: ‘Los doctores sin especialización oncológica no sospechan de un sarcoma. Se puede pensar en un esguince, lumbago o dolor muscular. Incluso se cometen errores en el tratamiento, como que algún traumatólogo ponga una placa o tornillo para solucionar una fractura, cuando lo que se necesita primero es quimioterapia. Eso no es poco frecuente, y es un desastre del punto de vista oncológico’.

Pero es posible llegar a tiempo, dice el especialista. ‘Si la persona está atenta a los síntomas y tiene la suerte de que su traumatólogo sospecha y la deriva a un centro como el nuestro, que tiene experiencia, se le puede tratar en una etapa en que no hay diseminación y con una intención curativa. Generalmente decimos que todo dolor persistente referido a un segmento del esqueleto es un tumor óseo hasta demostrar lo contrario. No porque sea frecuente, sino porque es muy grave si se te pasa’, concluye.

EL FACTOR EDAD

Más común que los sarcomas de huesos son los tumores óseos que corresponden a metástasis de algún cáncer primario de otro órgano, por lo que serían carcinomas. En ese sentido, la sospecha de que se pueda tratar de un sarcoma está muy orientada por la edad del paciente, ya que esta patología suele afectar a personas jóvenes. ‘Si uno ve un tumor óseo sin conocer más antecedentes, lo más probable, por estadística, es que sea una metástasis. Pero voy a sospechar de esto último en alguien de 70 años. Si hay un paciente de 15, 20 o 25 años con un tumor óseo, lo más probable es que sea un sarcoma; luego hay un segundo peak como a los 60, pero mucho menor’, comenta el Dr. García Huidobro.

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