Exfumadores cuentan como fue el dificil camino de la abstinencia

ADICCIÓN. Gran parte de los consumidores de tabaco son adictos a la nicotina y les resulta difícil dejarla. Antofagastinos relatan su lucha por abandonar el cigarrillo.
OIga Valencia fumaba desde los 14 años, pero el 5 de noviembre de 2015, fue su último cigarro. Un principio de neumonia la hizo entrar en razón de golpe. “Me asusté, nunca me había enfermado de esa manera, al punto que no podía ni respirar”, detalla.

Olga cuenta que le dieron muchos medicamentos e inhaladores, cosas que jamás había usado. Ese mismo día decidió no fumar más.

MUERTES

De acuerdo a cifras de la OMS, el número de muertes atribuibles al consumo de tabaco es de 4,9 millones de personas por año y de continuar el consumo, esta cifra de defunciones se elevará a 10 millones para 2020, el 70% ocurrirá en los países en desarrollo. En Chile cada año se registran 14 mil muertes a causa del tabaco lo que representa casi un 17% de la mortalidad total.

Según el informe de Estadísticas Vitales del INE y en base a lo indicado por el Minsal, la principal causa de muerte en la Región de Antofagasta es el cáncer. Las cifras son alarmantes y el promedio anual es de 800 fallecidos por tumores malignos. El tabaquismo es un factor de riesgo altamente asociado, no sólo al cáncer de pulmón, sino además al de colón,
vejiga, boca, riñón y tiroides, entre otros.

Olga sabe esto, pero hay muchos otros fumadores que desconocen esta realidad. “Estuve sin fumar por 8 meses y quedé embarazada. A partir de ahí hasta ahora, que estoy lactando, se me hizo mucho más fácil y estoy convencida de que es un vicio horrible”, cuenta esta joven madre de una niña de 8 años y de un bebé de 4 meses.

“Un día me pasó algo y lo único que quería era un cigarro. Busqué pero no encontré, pensé en comprar pero no vendían sueltos, no tenía ni encendedor, entonces mi intento de volver a fumar fracasó y hasta ahora creo que fue lo mejor que pudo pasar”, cuenta Olga.

PROCESO

Rodrigo Herrera es un fotógrafo antofagastino. Cuenta que después de muchos años fumando e intentando dejar el hábito unas 4 o 5 veces, siempre recaía. “Lo dejaba, pero nunca tuve esa sensación de que era definitivo siempre era como terminar con “elástico”. Cualquier cosa que pasara podía gatillar mi vuelta al pucho”, detalla.

Según el profesional, lo que motivó esta última decisión es que estaba gastando mucho dinero, una cajetilla diaria más chicles y otras cosas. Lo otro es que las noches las pasaba con una tos horrible. “Varias veces desperté ahogado y todos los días amanecía con un tapón de flema. Era asqueroso. Pasé meses diciéndome que debía dejar de fumar, sin embargo iba igual a comprarme una cajetilla. Hasta que el 1 de mayo dije: “ino más!. Le dije a mi esposa que no tenía cigarros, que no quería fumar más y que me aguantara el genio. Era feriado así es que ese día lo pasé acostado y como mi pega es de ho-
rario libre, los siguientes días traté de estar en lo posible dentro de la casa”, cuenta.

ABSTINENCIA

La dependencia es un conjunto de fenómenos conductuales, cognitivos y fisiológicos. La adicción a la nicotina puede llegar a superar a la de drogas duras como la cocaína o la heroína, dependiendo de la cantidad de cigarros diarios y de otras variables. El malestar físico o psicológico hace que muchos recaigan en esta etapa.

Rodrigo dice que los primeros intentos para abandonar el vicio fueron complicados, pero ahora se le ha hecho más fácil. “Empecé a cambiar la rutina. Antes dejaba a los niños en el colegio, entraba a la oficina y mientras el computador se prendía yo prendía un pucho y de ahí no paraba de fumar.

Ahora llevo tres meses y debo reconocer que no me ha costado. La primera semana fue más difícil, pero a diferencia de las anteriores no tengo esa sensación de “elástico”. Esta vez será definitivo, porque antes pensaba en fumarme uno, sentía el olor y me daban ganas, ahora siento el olor y no me gusta”, detalla.

Para Mario Covarrubias de 38 años, este proceso comenzó en 2015 cuando a una tía que quiere igual que a su mamá, le diagnosticaron cáncer de esófago, producto de su adicción al tabaco. “Cuando ella llevaba cerca de un año con la enfermedad, me pidió que dejara el cigarro, que lo hiciera por ella.

Desde ese día, nunca más fumé. En marzo del año pasado mi tía falleció, pero dejó en mí un buen legado”, cuenta.

GRANDES MOTIVOS

Motivos de salud o monetarios son determinantes a la hora de dejar de fumar.

Jorge Matus, tiene 28 años, es Técnico en Telecomunicaciones y dice que lo que lo motivó a dejar el vicio fue subir el volcán Láscar. “Todo lo habíamos armado con unos amigos y me dijeron “deberás dejar de fumar un mes antes. Me propuse dejarlo un 1 de septiembre. No fume ningún cigarro más. La abstinencia fue fuerte, llegaron Fiestas Patrias y murió mi abuela. Pero estaba tan mentalizado en subir el Láscar y cerrar una etapa en mi vida que no fue tan temible. La ansiedad la calmé con ejercicios, para prepararme al ascenso. Y ahora el cigarro me da asco. La plata la uso para comprarme equipos y seguir escalando”.

Realizar algún deporte es algo que también ayuda mucho a enfrentar la ansiedad y además es un excelente liberador de endorfinas.

Marcela Astudillo, geóloga, cuenta que hace tres años se puso en plan de ejercicios. “Estaba bien deportista y me puse en plan de full trote. Me empezó a dar asco el pucho y lo dejé de un día para otro. No he vuelto a fumar ahora me molesta el olor”. Esta joven madre además dice que el tema de la abstinencia no fue tanto problema ya que fue de un día a otro y sólo le empezó a dar asco.

Sandra Gallardo es nutrícionista, relata que hubo un periodo en que “pasó una pena terrible y lo único que me tranquilizaba era fumar. Ahí fumé demasiado, casi cajetilla diaria, hasta salía del trabajo a fumar. Creo que fue un proceso psicológico muy malo. Luego de unos 3 a 5 meses fue bajando, en la medida que bajó la pena yo creo. De ahí empecé a fumar menos y de un día para otro decidí no hacerlo más”. Sandra dice que lo hizo por ella y por su salud y que desde aquel día nunca más fumó. “Fue en agosto de 2015″, manifestó.

BENEFICIOS

Mario dice que “después que dejas el cigarro, respiras mejor, te resfrías menos y no tienes esa tos horrible de antes”.

El olfato de Rodrigo ha mejorado mucho, “he suplido el cigarro por comida, estoy un poco mas panzón pero eso lo puedo bajar. Hace un par de semanas me hice exámenes médicos y todos salieron buenos. Con la plata que gastaba en cigarros me regalé un lente para una de mis cámaras. Ya no tengo esa tos odiosa y esas flemas ya no existen, desaparecieron a los tres días sin fumar. Mi resistencia mejoró un poco más. Espero no volver a fumar nunca más, tengo todas las ganas de que así sea.

La mayoría de los exfumadores reportan numerosos beneficios luego de dejar el tabaco, que contrarrestan todos los malestares del periodo de abstinencia. A pesar del esfuerzo, lo mejor fue dejar
de fumar.

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