Plástico en la sangre

La intervención que la Fundación Basura desarrolló en el Congreso incluyó un detalle de los riesgos que encierra nuestra actual relación con el plástico. Además de estimar que de aquí a 2050 el tonelaje de los desechos en el océano será mayor al de la totalidad de los peces en ellos, lo cierto es que entre los que hoy se encuentran flotando ya ha habido una degradación en forma de microplásticos, que han ingresado a la cadena alimentaria hasta terminar en nuestra propia sangre.

Junto con ello, se ha comprobado que elementos presentes en buena parte de esos productos, como el BPA, los ftalatos y el estire-no, producen alteraciones en el sistema endocrino y en la homeostasis de glucosa en la sangre, además de haber sido declarados carcinógenos por la Agencia de Protección Ambiental (EPA) y la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC).

“No es el plástico a quien hay que hacerle la guerra, sino más bien a la manera en que lo usamos, al corto momento en el que este pasa por nuestras manos, y a la larga vida que les damos en los estómagos de los animales, e incluso nuestra propia san- gre”, dicen en el organismo.

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