Proyecto busca utilizar nanoparticulas de oro para el tratamiento del cáncer

La construcción y modificación de estructuras a escala nanométrica ha permitido abordar los problemas de la medicina contemporánea, desarrollando nuevas estrategias terapéuticas. En particular, los sistemas de liberación de fármacos han tomado especial relevancia, ya que permiten la entrega de dosis controladas en los tejidos o células requeridas, disminuyendo los efectos negativos de los medicamentos en el resto del organismo.

La Dra. Eyleen Araya, académica del Departamento de Ciencias Químicas de la Universidad Andrés Bello, junto al Dr. Marcelo Kogan, del Departamento de Química Farmacológica y Toxicológica de la Universidad de Chile, llevan a cabo un trabajo de investigación centrado en la utilización de nanopartículas de oro que liberan fármacos al ser irradiadas por radiación electromagnética.

“Las nanopartículas metálicas tienen un gran potencial de uso en biomedicina debido a su pequeño tamaño, gran superficie y alta penetración de tejidos, entre otras ventajas”, explica la Dra. Araya.

La investigadora destaca especialmente la capacidad de estas nanoestructuras de absorber energía y liberarla localmente de manera muy efectiva en forma de calor, cualidad que la convierte en una herramienta muy prometedora para la administración controlada —espacial y temporalmente— de moléculas activas para el tratamiento de algunas enfermedades complejas, como el cáncer y el Alzheimer.

Esta investigación, asociada a un proyecto Fondecyt y un proyecto Fondap, se encuentra en una fase primaria en la que se está realizando la liberación de péptidos antitumorales y un compuesto quimioterápico en cultivos celulares, observando si mantienen su efecto después de haber sido soltados desde la nanopartícula de oro.

Para el caso del Alzheimer, en 2017, la Dra. Araya participó en un paper publicado en la revista Nanomedicine que reporta el desarrollo de nanovarillas de oro modificadas con dos péptidos: uno que reconoce y disminuye elementos tóxicos implicados en el Alzheimer, y otro, que permite que el sistema sea administrado en el sistema nervioso central sin efectos negativos.

Dichos resultados, sumados al proyecto actual, pueden devenir en el desarrollo de terapias para estas patologías sin cura conocida hasta el momento. “Por ahora estamos en una investigación de ciencias básicas, por lo que podremos realizar mayores proyecciones después de probar estos sistemas en células de cultivo, y posteriormente en experimentos in vivo”, concluye Eyleen Araya.

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