El abuso de los analgésicos es un problema que preocupa a nivel global El Mercurio

En Chile, la prescripción de estos fármacos se ha cuadruplicado en cuatro años, pero esto no implica un alza en casos de adicción. Especialistas alertan sobre un comercio clandestino.
l abuso y expansión sin control de analgésicos, sobre todo del tipo opioide, se está convirtiendo en la mayor amenaza contra la salud pública en el planeta, según el último informe anual elaborado por la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc, por su sigla en inglés), en especial por el riesgo de adicción que ellos implican.

Unas 450 mil personas murieron en el mundo en 2015 por el consumo de drogas, 60% más que en el año 2000. Un aumento que se atribuye sobre todo al incremento de la producción de opio, a nuevos analgésicos y tranquilizantes de origen ilegal, según el reporte publicado hace unos días.

“Si bien muchos pacientes siguen sin tener acceso suficiente a los analgésicos necesarios y se beneficiarían de una mayor disponibilidad de opioides para uso médico, la afluencia cada vez mayor de opioides sintéticos destinados al consumo con fines no médicos podría dar lugar a un aumento del número de personas con trastornos por consumo de opioides”, enfatizó Angela Me, coordinadora del informe.

Entre toda la gama de fármacos de este tipo, es el tramadol -un opioide sintético utilizado para tratar el dolor moderado y moderado a agudo- el que más ha visto crecer su presencia en la población y sobre el cual la ONU ha puesto las mayores advertencias.

El abuso en su consumo “supone una carga adicional para los ya frágiles sistemas de salud de los países afectados (…), y cuyos servicios de atención de los trastornos por consumo de sustancias son escasos y no tienen suficiente cobertura”, agregó el organismo.

En el país el tema también preocupa. Según la Encuesta Nacional de Drogas, el uso de analgésicos sin receta o con fines diferentes a los prescritos creció de 0,3% en 2012 a 1,2 en 2016.

Aunque eso no implica un alza en el número de pacientes con adicción, es una “señal de alerta”, enfatizan los expertos locales.

“Si bien estamos lejos de las cifras de EE.UU. y Canadá -muere más gente joven por sobredosis de opioides que por accidentes de tránsito-, hay una tendencia al alza que preocupa”, dice el doctor Carlos Ibáñez, director de la Unidad de Adicciones de la Clínica Psiquiátrica Universitaria de la U. de Chile.

A diferencia de EE.UU., en donde hay un mayor predominio de opioides de administración endovenosa -y asociado a drogas ilegales-, en el país es más común el consumo por vía oral.

“Los opioides se compran con receta cheque, pero a pesar de esa restricción, existe la posibilidad de que la gente acceda a ellos”, dice Ibáñez,

Al respecto, el doctor Mario Hitschfeld, coordinador del capítulo de Adicciones de la Sociedad de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía (Sonepsyn), advierte que existe una venta clandestina de estos productos: “Así como se puede encontrar benzodiazepinas en ferias libres, hay gente que está comprando opioides a través de internet”.

“Hay profesionales que postulan que el problema está subreportado en Chile y que el consumo sería mayor. Los clínicos lo sabemos porque son los mismos pacientes quienes nos cuentan que adquieren estos medicamentos de manera fácil”.

Reforzar las indicaciones sobre a quién, por cuánto y cómo prescribir estos medicamentos es un punto esencial, reconocen los especialistas. Asimismo, promover en la población la adherencia a estos tratamientos solo bajo supervisión médica y por un tiempo determinado, también contribuye a mantener a raya el riesgo de adicción (ver recuadro).

“Es importante además el rol de la industria farmacéutica; evitar su influencia en la prescripción como ha ocurrido en EE.UU.”, agrega el doctor Ibáñez.

Y optimizar las acciones que van más allá de la esfera sanitaria, dice el doctor Hitschfeld, como el control del comercio ilícito de estos medicamentos. “Detectar la grieta por donde estos productos están llegando a la población”.

De hecho, el informe de la ONU así lo sugiere: “Si bien la crisis de las sobredosis de opioides en América del Norte ha recibido atención internacional, el creciente problema del uso no médico de los opioides sintéticos, como el tramadol, en los países en desarrollo, ha seguido sin investigarse en profundidad y hasta ahora ha pasado mayormente desapercibido”.

Medicamentos necesarios

Pese a los riesgos asociados al mal uso de los analgésicos y opioides, los especialistas precisan que se trata de medicamentos necesarios. “Los beneficios de uso, con receta y en las dosis que se indican, son mayores que los riesgos”, enfatiza el doctor Mario Hitschfeld. El riesgo de adicción en quienes los ocupan de manera terapéutica es menor al 10%.

El punto es mantener el equilibrio necesario, agrega el doctor Carlos Ibáñez. “Dar acceso a un tratamiento efectivo para el dolor en personas con patologías crónicas como el cáncer, pero vigilando que no pasen a quienes no lo necesitan”.

En el país, gran parte del aumento del consumo está en mujeres de 35 a 44 años. “En general, ellas consultan más por dolores que los hombres”.

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