HOSPITALES PÚBLICOS: GRAN DESAFÍO DEL EQUIPAMIENTO El Diario Financiero – DF Salud

28/6/18

Los expertos coinciden en que una de las mayores diferencias entre la atención pública y la privada es la tecnología. Si bien hay avances en el último tiempo para incorporar equipamiento de última generación en el sistema estatal, los tiempos de respuesta para los proyectos, la falta de presupuesto y el déficit de especialistas siguen pasando la cuenta y juegan en contra de la modernización del sector. Pese a ello, ya se visualizan logros.
Aunque la OCDE ha reconocido la robustez del sistema público de salud chileno, en un informe del año pasado la entidad alertó, entre otros temas, las falencias que el país tiene en cuanto a equipamiento tecnológico. Sobre el diagnóstico temprano del cáncer, por ejemplo, señaló que “las variaciones en el acceso a las pruebas de detección también están relacionadas con el tiempo de espera en la atención primaria, la disponibilidad de recursos que no es igual entre las regiones y la escasez de profesionales médicos y equipos como colonoscopias, tomografías computarizadas y resonadores magnéticos”.

Más allá del cáncer, esta situación es una de las tareas pendientes que tiene el sistema y una de las que lo distancian de la atención privada. El análisis tiene de dulce y de agraz. Según el CEO para Cono Sur de Philips América Latina, Carlos Álvarez, “en los últimos 10 años el Ministerio de Salud ha establecido nuevos estándares tecnológicos para la adquisición de equipamiento médico, con el fin de atraer un mayor número de médicos especialistas usuarios de estas nuevas tecnologías ya presentes en el sector privado y poder así brindar una mejor atención a sus pacientes”.

Pese a que siguen existiendo diferencias tecnológicas con las instituciones privadas de primera línea, dice, ha habido un constante avance en búsqueda de mejores estándares de atención. Para el director del Instituto de Neurocirugía, Dr. Marcos Vergara, “el Estado, dado que incursiona por razones históricas en el giro de la provisión de servicios médicos en Chile, debe hacerse responsable de la actualización tecnológica para acompañar el cambio del perfil demográfico y epidemiológico que se ha verificado en el país. Pero está, en promedio, rezagado. Y esto puede ser dañino para la salud”.

“Si bien se ha ido incorporando nueva tecnología de alta complejidad en algunos casos, falta bastante para conseguir un número y distribución equitativa en las distintas regiones del país”, comenta el Dr. Sergio Becerra, director (s) del Instituto Nacional del Cáncer (INC), centro que el año pasado incorporó un equipo PET-CT, para el estudio de los pacientes oncológicos, y un moderno acelerador lineal para tratamientos de radioterapia (ver recuadro). Sin embargo, el Dr. Becerra aclara que, pese a la alegría de contar con esos equipos, son tecnologías que se usan para los pacientes oncológicos desde hace más de lo años en centros privados de Santiago.

COMPLEJIDADES

Además del factor económico, hay otros temas que han influido en la insuficiente disponibilidad de estos equipos, como la necesidad de contar con recursos humanos especializados, lo que “a veces no es posible con la oportunidad necesaria, por temas de remuneración o capacitación de alto costo”, dice el director (s) del INC. Para el médico, es clave la ausencia de una política estatal continua de modernización y reposición oportuna de equipos.

“En general, cada establecimiento de salud debe gestionar con las autoridades de turno su compra, lo que redunda en que con los cambios de administración o equipos directivos en las instituciones no lleguen a concretarse los proyectos”, advierte. El Dr. Vergara señala, en tanto, que el modelo de gestión de las inversiones públicas, en particular en los hospitales, “es obsolescente e ineficaz para conseguir los objetivos sanitarios”, lo que lleva a un “pedregoso e interminable camino” para hacer inversiones de reposición de equipos para mantener la continuidad de los servicios.

“Los hospitales no deciden sobre las inversiones, deben concursar y los concursos se fallan cuando ya los períodos presupuestarios están cerrando y el tiempo no alcanza. En la práctica, los hospitales se van descapitalizando a través del tiempo y la actualización del capital se produce aleatoriamente y por crisis”, recalca. Además, advierte que no hay una institucionalidad que evalúe las tecnologías, lo que lleva a que, eventualmente, se comprometa la costo-efectividad de la inversión que hace el país.

EL FUTURO

El informe de la OCDE alerta que, pese al buen funcionamiento general del sistema, los desafíos en salud pública que Chile enfrenta podrían tensionar a cualquier sistema de salud. Factores como el tabaquismo, el alcoholismo, la obesidad y la alta mortalidad por cáncer, respecto a su incidencia, son parte de las amenazas. Por eso, la necesidad de mejorar la eficiencia del sistema toma cada vez mayor importancia. En este sentido, “el impacto de las tecnologías es positivo en el tratamiento de múltiples patologías y puede agilizar la solución, medición y seguimiento de los pacientes en general”, comenta el vicepresidente de Medtronic Pacífico Sur, Juan Toro.

Para Carlos Álvarez, de Philips, uno de los desafíos más importantes se enmarca “en la falta de una definición más politica, considerando que algunos sectores apuntan a proyectos de hospitales concesionados (mediante el Ministerio de Obras Públicas) y otros a la construcción y equipamiento a cargo del gobierno (mediante el Ministerio de Salud)”. Además, se requiere establecer estándares de prestación de servicios basados en la población a ser atendida, donde además no se piensen los hospitales como proyectos unitarios. A nivel de atención, sin embargo, las preocupaciones son otras.

“Las personas siempre esperan que cuando hay inversión en tecnología, esto signifique un incremento en la cantidad de pacientes que se atienden, pero yo diría que esto mejora enormemente la calidad de la atención que le brindamos al paciente”, plantea el jefe de la Unidad de Emergencia Adulto del Hospital Sótero del Río, Dr. Lázaro Calderón, quien agrega que los países no siempre están dispuestos a adoptar los cambios vertiginosos que ha vivido la medicina y las nuevas tecnologías de atención -o no pueden pagarlos-, lo que genera “una tremenda disparidad en las opciones que los pacientes tienen”.

Pese a eso, dice, Chile tiene un muy buen sistema de salud, comparado con otros países, aunque para los pacientes puede no ser tan evidente, sobre todo en los servicios de urgencias, donde enfrentan largas horas de espera en lugares que no siempre son los más óptimos. “Chile es un país que invierte mucho en salud, hay muchos puntos en los cuales podemos avanzar y yo creo que en los próximos años, con la construcción de nuevos hospitales, esta realidad debería cambiar”, asegura.

INC: equipos de estudio y radioterapia

El año pasado, el Instituto Nacional del Cáncer (INC) incorporó un equipo PET-CT, fundamental para el estudio de los pacientes oncológicos y un acelerador lineal de última generación para tratamientos de radioterapia. El primero permite determinar en pacientes con diagnóstico reciente de cáncer si presentan metástasis y, en el caso de que las tengan, evitan recibir tratamientos quirúrgicos o de radioterapia que no son beneficiosos para ellos y que sólo les producen toxicidad sin resultados en mayor sobrevida.

“Se calcula que el PET-CT cambia la vía de tratamiento en un 30% de los casos”, comenta el Dr. Sergio Becerra, director (s) del INC. El acelerador lineal de radioterapia, en tanto, permite realzar tratamientos de precisión que evitan complicaciones a largo plazo y que finalmente aumentan los costos de atención del paciente oncológico.

“Otro beneficio de incorporar nuevo equipamiento es que obliga a los médicos y otros profesionales a capacitarse en forma continua para que puedan desarrollar sus carreras. Dentro de los incentivos más importantes para los médicos está el poder realizar tratamientos de punta, lo que permite retener a los especialistas en el sector público”, puntualiza el director.
INCA: trombectomía mecánica para tratar ACV

En 2014, el Instituto de Neurocirugía (INCA) definió un plan piloto para establecer como prestación para pacientes Fonasa el tratamiento para accidentes cardiovasculares (ACV) con una terapia endovenosa, más la trombectomía mecánica del trombo que ha causado el ACV y que impide la irrigación sanguínea y la llegada de oxígeno a la zona afectada del cerebro. El procedimiento mejora notablemente la evolución de estos pacientes graves y sus secuelas si se aplica hasta seis horas después del accidente.

El proyecto está operando desde el año pasado en el INCA para los hospitales del Salvador, Luis Tisné, San José y San Juan de Dios. Su protocolo se basa en tecnología y capacidad humana disponible en el centro, que incluye dos equipos anglógrafos biplanos y apoyo de escáner multicorte y dos resonadores magnéticos de 1, 5 y 3 Teslas.

También, personal altamente entrenado a través de un turno 24/7 de neurólogo de la Unidad de Cuidados Intermedios, un equipo de llamada 24/7 de neurorradiologia intervencional (médico neurorradiólogo, médico anestesista, enfermera, tecnólogo médico y técnico paramédico) y neurocirugía 24/7. Producto de todo lo anterior, explican en el INCA, los costos del proyecto son marginales.
Sótero del Río: sistema para agilizar urgencia

En los últimos dos anos, el Hospital Sotero del Río incorporó el sistema de point of tare (POC), que permite acelerar el proceso de atención. “Considerando que un paciente estándar demora esperando exámenes de laboratorio tres horas. aquí tenemos un período de espera aproximado de 10 minutos”, detalla el Dr. Lázaro Calderón. jefe de la Unidad de Emergencia Adulto de ese centro.

La sala. denominada Fast Track. se creó con la intención de generar una mejora del servicio acelerando el proceso de atencion, considerando que entre 300 y 400 pacientes al mes se iban una vez que se inscribían en el servicio, porque el hospital no tenía la capacidad de verlos y no podían esperar. pero que luego volvían al centro.

“Hoy día. con la sala de Fast Track. vemos unos 60 pacientes por día. Este es el presente y va a ser el futuro en los servicios de urgencia”. recalca el Dr. Calderón. El hospital ha logrado incorporar varios avances en términos de equipamiento, incluyendo un nuevo escáner en la urgencia de alta tecnología y uno en la unidad de rayos. ‘Tenemos tres angiógrafos, acá en el Hospital hacemos alrededor de 300 cardiocirugías al ano y eso lleva tecnología detrás. Y así. todas nuestras unidades tienden al desarrollo para lograr actos estándares de atencion”, comenta.

Link de noticia

This entry was posted in Diario Financiero, Suplemento and tagged , . Bookmark the permalink.

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *

Usted puede utilizar las etiquetas HTML y atributos: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>