Ley implementa más restricción en el límite de nutrientes críticos

27/6/18

SEGUNDA FASE DE LA NORMATIVA DE ETIQUETADOS

A dos años de entrar en vigencia la legislación, hoy se pone en vigor etapa más estricta sobre los sellos de advertencia, al reducir máximo permitido en contenido de calorías, azúcares, sodio y grasas saturadas.
El 27 de junio de 2016 entró en vigencia la ley sobre Etiquetado de Alimentos que incorporó los ya reconocidos sellos “ALTOS EN” para advertir que un producto excedía los límites establecidos por el Ministerio de Salud (Minsal) en niveles de calorías, azúcares, sodio y grasas saturadas, por cada 100 gramos o ml, según SEA sólido o líquido. Hoy, cumpliéndose dos años de la puesta en marcha de la normativa, comienza a regir su segunda fase, la que restringe más el máximo de estos nutrientes críticos, como antesala a una tercera etapa más estricta que se implementará el 2019.

Rebeca Carrasco, directora de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad Santo Tomás de Concepción, detalla que en el caso de los sólidos, “si hasta ayer la restricción de energía tenía un límite de 350 calorías por cada 100 gramos, hoy baja a 300 calorías”. La disminución en el máximo permitido se da también en las grasas saturadas, azúcares y sodio, siendo en este último donde se genera una de las variaciones más notorias. “En la primera fase eran 800 mg de sodio los permitidos. Ahora, baja bastante, a 500 mg, casi un 50% de reducción”, apunta.

En cuanto a los alimentos líquidos, cuenta que mientras en la cantidad de grasas saturadas y sodio el límite se mantiene, el tope disminuye en las calorías y los azúcares.

Según lo establecido por la legislación, cada producto cuya composición nutricional supere el límite definido en cada nutriente crítico debe incluir en su empaque el sello correspondiente y con la entrada en vigor de la nueva etapa, puede que más productos tengan sellos Y también que haya otros que deban aumentar la cantidad de logos de advertencia en sus envases. “Hasta ahora hay productos que por cada 100 gramos o ml estaban dentro del rango permitido. Hoy, como disminuye el límite, van a tener que cambiar las etiquetas. Por eso, la normativa se aplicó de manera progresiva y esto la industria alimentaria lo conoció desde un comienzo, porque tenían que ir implementándolo, ir haciendo cambios en sus etiquetas, pero sobre todo en sus productos”, sostiene la nutricionista.

El anterior es un punto donde pone el acento, enfatizando en que la meta es que la normativa sea una herramienta para mejorar la salud de la población, contribuyendo a una alimentación más saludable al hacer explícita la información nutricional que hasta antes de su implementación para muchos era compleja de entender. De esta forma se facilita la toma de decisiones sobre los alimentos, incentivando que se prefieran aquellos más sanos, es decir los que no presentan sellos o contienen menos versus otros similares. Por eso, sostiene que “la idea es que esto también promueva que la industria alimentaria se haga cargo de utilizar sustancias más saludables para la producción de alimentos, que exista alternativa de cambio. Hoy, por ejemplo, para elaborar galletas y ese tipo de productos azucarados y con grasas, se usa mucho el jarabe de maíz alto en fructosa, y se sabe que es dañino, inflamatorio y que produce obesidad”, manifiesta; el horizonte es que estos ingredientes, en la medida de lo posible, se cambien por otros menos nocivos, efecto que se vio en la primera fase, pues 20% de los productos cuya composición obligaba a incorporar logos de advertencia lograron reformularse para evitarlos.

IMPACTO EN NIÑOS

La ley sobre la rotulación de alimentos, como objetivo macro, apunta a concientizar en la población que se debe evitar al máximo el consumo de los nutrientes críticos de los que hace advertencia, pues su exceso está relacionado con el riesgo de desarrollar diabetes, enfermedades cardiovasculares, ciertos tipos de cáncer, sobrepeso y obesidad, la mayoría relacionadas entre sí como causa y efecto.

Todas son condiciones de gran incidencia en la población chilena, pero de primordial preocupación es la alta incidencia del exceso de peso en niños (1 de cada 3, según Minsal). Rebeca Carrasco afirma que es ahí donde se espera que se dé el gran efecto de la legislación, que destaca como un gran avance de Chile, pues es uno de los pocos países que tiene una normativa tan potente como necesaria. “La esperanza es que se pueda ver a mediano o largo plazo el impacto, revirtiendo la conducta alimentaria de adultos y niños. Pero, tenemos que pensar especialmente en los niños, en su futuro, en ayudar a que aprendan a alimentarse de manera más informada y saludable, en protegerlo y, así, con cambios en las nuevas generaciones, tengamos una población más sana”, finaliza.

Los límites del Minsal

Se definió el tope en aporte de nutrientes críticos según evidencia científica sobre su efecto nocivo en la salud y con la referencia de su contenido natural en los alimentos.

Más productos

Análisis del Inta (U. de Chile) a más de 7 mil productos afectos a la ley, determinó que 10% deberá incorporar nueva rotulación al implementarse esta segunda etapa.

Los parámetros de la Ley y los sellos “ALTO EN”

Los rótulos de advertencia sobre nutrientes críticos en los productos se basan en la composición de 100 gramos para sólidos y 100 ml en el caso de los líquidos.

Para alimentos SÓLIDOS

ANTES: La cantidad de azúcares totales permitida estaba en el límite de 22,5 gramos en este grupo de alimentos.

AHORA: Con la nueva fase de la normativa, la reducción en el límite de este nutriente crftico deja en 15 gramos el máximo.

ANTES: Como primera etapa en la ley, el tope en la cantidad de grasas saturadas era de 6 gramos.

AHORA: En esta segunda fase para la normativa, el límite en el aporte de este nutriente crítico se reduce a 5 gramos.

ANTES: Hasta ayer, el limite de energía total aportada en los alimentos sólidos era de 350 calorías.

AHORA: A partir de hoy, con la puesta en marcha de la segunda fase, se reduce en 50 calorías el tope y el máximo es de 300.

ANTES: La normativa permitía un máximo de 800 mg de este nutriente crítico en los alimentos sólidos.

AHORA: En este ítem es donde se evidencia el mayor cambio y el limite se reduce a 500 mg de sodio.

Para alimentos LÍQUIDOS

ANTES: Durante la primera etapa de la legislación el límite en la cantidad de azúcares totales de los líquidos era de 6 gramos.

AHORA: Hoy, con la entrada en vigencia, el tope disminuye en un 1 gramo, por lo que el límite actual queda en 5 gramos.

SE MANTIENE: En el caso de los alimentos líquidos, el ítem del contenido de grasas saturadas no tiene variación y el límite se mantiene en 3 gramos por cada 100 ml de producto.

ANTES: La cantidad de energía aportada para productos líquidos tenía un tope de 100 calorías.

AHORA: En 20% se reduce el límite con la fase de la ley que entró en vigor. Así, el máximo permitido es de 80 calorías.

SE MANTIENE: El límite en el contenido de sodio para los productos líquidos es de 100 mg por cada 100 ml, máximo en el aporte de este nutriente crítico que se mantiene en relación a la primera fase de la normativa vigente.

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