Reforma a las isapres: protegiendo a la clase media

18/6/18

La agenda de equidad de género impulsada por el obierno del Presidente Piñera reinstaló el debate sobre la necesidad de hacer cambios al actual sistema de salud privado, y en buena hora.

Esta es una discusión recurrente en los últimos años, donde incluso se han presentado propuestas concretas, que buenas o malas, finalmente han quedado postergadas.

En la actualidad, las isapres tienen cerca de 2 millones de afiliados y más de 3 millones 400 mil usuarios, en su mayoría personas de clase media que deben hacer un esfuerzo mensual cada vez mayor para financiar su seguro de salud, dada las crecientes alzas de los planes y una continua disminución de la cobertura de los mismos.

A diferencia de lo que ha pretendido instalar la izquierda, que se opone al modelo de isapres, la molestia de un gran número de usuarios con el sistema no apunta a terminar con la salud privada en Chile, sino más bien a que se ponga fin a muchos de los abusos y discriminaciones que afectan directamente su bolsillo y el tipo de atención a la que pueden acceder según su capacidad de pago.

Las criticas habituales se refieren a la enorme cantidad de planes (60 mil activos y 6 mil comercializados) que no son fáciles de entender ni comparables entre sí, discriminación por sexo, edad y preexistencias, asimetría de información, integración vertical, falta de respuesta oportuna frente a reclamos y reajustes injustificados.

Sin embargo, existen otras situaciones que no se han debatido con la misma intensidad, pero que también resulta necesario revisar, debido a que no tendrían un justificado fundamento y perjudican de sobremanera a los afiliados. Entre ellas, está un doble reajuste de los planes, considerando que la mayoría (96% de los afiliados) de los que se comercializan, se reajustan a diario, ya que su monto es en UF, y por lo tamo, el incremento anual que realizan estas entidades representa un doble incremento.

Otro factor es la menor cobertura y mayor copago. Con el tiempo, los planes lejos de mantener o incrementar las coberturas debido al alza de costos de la salud, han ido disminuyendo su cobertura (4%), obligando a los afiliados a aumentar el copago y contratar seguros adicionales para mejorar esas coberturas. En 2007, la cobertura ambulatoria cayó del 57% al 54% y la hospitalaria de 74%a 68%. Como efecto residual, muchos cotizantes se han cambiado a planes más económicos debido al alza de los precios bases.

Un tercer elemento es la disminución de planes al 7% y en pesos. En la actualidad ya no existen los planes en pesos, mientras que los planes al 7% han caído, ya que las personas muchas veces deben pagar un mayor porcentaje para acceder a un plan que cubra sus necesidades.

Aquellos aspectos deben estar incluidos en la discusión de la reforma al sistema. En este sentido, vamos a velar porque la propuesta que presente el gobierno del Presidente Piñera contemple medidas que mejoren las condiciones de los planes de salud para los usuarios y terminen con los abusos que se registran en la actualidad. De esta manera estaremos asumiendo una de nuestras promesas de campaña, que fue crear una red de protección para la clase inedia. Qué mejor oportunidad que esta para cumplir ese compromiso.

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