Expertos elogian experimento que ataca cáncer al cerebro con molécula de popular planta

13/6/18

Equipo español produjo una pastilla derivada del cardo mariano

Investigadores chilenos celebran la originalidad del estudio. ‘Atacaron el micro-ambiente de los tumores y no directamente los tumores’, dice el neuro-oncólogo Raúl Valenzuela.
Al suizo Andrew Quest apenas le salen las pocas frases en español que suele decir con facilidad.

El director del Centro de Estudios en Ejercicio, Metabolismo y Cáncer (CEMC) está totalmente entusiasmado con la investigación que acaba de publicar la revista ‘Nature Medicine’, que reveló que una sustancia natural fue capaz de aumentar la esperanza de vida, de cuatro a 15 meses, en 18 pacientes españoles con metástasis cerebral derivada de un cáncer de pulmón.

Y eso no es todo. En tres de esos 18 pacientes desaparecieron todos los tumores cerebrales.

‘Es tan original la investigación y los hallazgos que ya le envié un mail a todos los investigadores que trabajan conmigo porque creo que vamos a empezar a hacer algunos experimentos con esa sustancia natural llamada silibinina’, dice el bioquímico, que celebra el triunfo biológico de sus colegas del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), con sede en Madrid.

Contra los suelos fértiles

Manuel Valiente es el jefe del Grupo de Metástasis Cerebral de CNIO.

Desde España, a punto de salir al aire en un programa de radio, envía unas pocas palabras que explican lo que logró después de 10 años de trabajo.

‘Hemos demostrado, con todas las consideraciones que implica un estudio de uso compasivo como el nuestro, que podemos tratar con éxito la metástasis cerebral’, subraya.

Agrega que un estudio de uso compasivo es aquel en el que participan pacientes a quienes no le ha funcionado ninguna otra terapia y acceden a participar en un experimento.

En este caso, detalla, los 18 pacientes que participaron se tomaron una pastilla que contenía un 60% de silibinina (compuesto derivado de una planta llamada cardo mariano).

Esa cápsula de 210 mg se les administró durante 16 meses, en dosis que podían alcanzar hasta las cinco pastillas diarias.

Eso sí, sin dejar nunca la quimio o la radioterapia.

‘En 2016 reportamos respuestas cerebrales en dos pacientes sin más opciones de tratamiento al recibir silibinina, pero desconocíamos cómo funcionaba’, añade Joaquim Bosch, coautor del estudio y jefe de la Unidad de Cáncer de Pulmón del Instituto Catalán de Oncología (ICO) de Girona.

Flavio Salazar, director alterno del Instituto Milenio de Inmunología e Inmunoterapia de Chile, al igual que Quest, leyó el estudio y está entusiasmadísimo con los buenos resultados.

Incluso puede explicar la manera en que actúa esa molécula natural en los tumores cerebrales.

Los españoles, dice Salazar, trabajan con el ambiente en el que viven los tumores en el cerebro.

‘Los tumores viven en suelos fértiles, no viven en cualquier parte del cuerpo’, advierte el vicerrector de Investigación de la U. de Chile.

Agrega que esos suelos fértiles cerebrales aparecen cuando unas células llamadas astrositos, que por cierto tienen forma de estrella, comienzan a volverse medio locos y generan una molécula que inhibe la respuesta inmune que tiene el cerebro para pelear contra los tumores.

‘Los pacientes ingirieron el compuesto natural y eso provocó que se activara el proceso inflamatorio del cerebro como respuesta inmune (porque cuando algo se infecta, por ejemplo, se inflama, que es como reacciona el organismo para defenderse), y por lo tanto, los tumores empiezan a disminuir’, comenta el experto en cáncer.

La creatividad en la ciencia

Para el neurooncólogo Raúl Valenzuela, investigador del Centro del Cáncer UC, lo mejor del estudio de los españoles es la novedad.

‘Aprovecharon un nuevo concepto y atacaron el micro-ambiente de los tumores y no directamente a los tumores.

Eso es lo relevante’, aplaude. Quest, quien está a punto de cotizar el compuesto natural para sus investigaciones, celebra la originalidad.

‘El problema de la metástasis cerebral es que no tiene cura.

Cualquier cosa que encuentren y que ayude a prolongar la vida de esas personas, es un gran hallazgo’, elogia. Soledad Matus, investigadora del Centro de Gerociencia, Salud Mental y Metabolismo (GERO), celebra que el estudio se haya hecho no solo en humanos.

‘Primero hicieron una evaluación de la sustancia en ratones.

Vieron que no tenía efectos tóxicos y además apuntan a algo muy específico que es esa molécula que frena el combate que hace el cerebro en contra de los tumores.

Publicaron todo junto en Nature , que es una de las mejores revistas científicas internacionales, que publica solo estudios que producen quiebres e impacto en el área de investigación.

Eso le da credibilidad y relevancia al estudio’, comenta Matus, quien además es investigadora de la Fundación Ciencia y Vida.

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