Dassault: un imperio de alto vuelo

3/6/18

Murió como se dice popularmente ‘con las botas puestas’, cumpliendo su labor hasta el final. El lunes, una deficiencia cardíaca sorprendió a Serge Dassault en su oficina de Champs-Élysées, a los 93 años, dejando un legado como figura mundial y un referente en la industria militar y aeronáutica, amén de un inmenso patrimonio para su viuda y sus cuatro hijos, de entre los cuales debería salir el sucesor. Tuvo un funeral casi de Estado. Los Dassault son, ante todo, una empresa familiar, quizás la única que mantiene ese sello en el rubro de la venta de armas, la aeronáutica, y sobre todo en el de los aviones de combate, pero que también ha extendido sus influencias a áreas tan disímiles como la política, la tecnología 3D, las comunicaciones, la producción cinematográfica, el mercado del arte, la vitivinicultura y la filantropía. De ahí que nadie en Francia quedara indiferente a la partida del patriarca que sabía codearse en el mundo con ‘moros y cristianos’ en pos de sus negocios. Desde el Presidente Macron hasta los ex mandatarios Nicolas Sarkozy, quien se consideraba su amigo, hasta su antagonista Francois Hollande, le dedicaron palabras. En Chile su apellido tampoco es ajeno, no solo en lo que se refiere a la compra de aviones de combate o la visita que el mismo Dassault hiciera al país en el 2000 para participar en la Fidae. Un año después, su hijo Laurent, como presidente de inversiones y de la viña Chateau Dassault, se asoció con el grupo Luksic para crear la Viña Altair. Aquí la historia de un clan que vuela sin escalas.

Laurent es un apasionado. Ingresó en el grupo familiar en 1991, a través de Dassault Investissements. Se ha encargado de los negocios inmobiliarios y de sus fondos de inversión. Es administrador de Artucurial, la casa de remates familiar con sede en París, y en 2009 creó una galería de arte en Pekín. Es también administrador de la Sociedad de los amigos del Museo de Arte Moderno de París, aunque sus verdaderas pasiones son el polo, el golf y el vino. Es uno de los dueños más importantes de viñedos en la región de Bordeaux y administrador del Château Dassault, adquirido en 1955 por su abuelo. En 1998 cruzó el Atlántico para invertir en Mendoza, elaborando el vino Clos de los Siete. Después, en 2004, en la misma región, compró más terreno con la familia Rothschild, y creó el vino Flecha de los Andes. También puso sus ojos en Chile al asociarse con la familia Luksic (dueños de la viña San Pedro), para crear la viña Altair. Con el fallecido Guillermo Luksic hasta disputaron un ‘millonario’ partido de polo juntos. ‘A través de amigos comunes, me encontré un día sentado en el escritorio del padre de Guillermo Luksic y en cuanto hablé con ellos me dije que si hacía negocios en Chile los haría con ellos, porque sentí que teníamos una cultura familiar similar’, aseguraba en 2004 a este medio sobre sus socios chilenos. Tres años después se acababa la sociedad. Está casado desde 2002 con Martine Lambrey de Souza (en la foto) y tiene dos hijos, Julien y Adrien, de su primer matrimonio con Martine Raych

Olivier, el primogénito, ha desempeñado diversos cargos dentro de la empresa familiar. Es presidente de Dassault Communications y de la junta directiva de la editorial Valmonde, miembro de la junta directiva del diario financiero Journal des Finances y administrador de Socpresse. Político (diputado), se graduó de la academia de la Escuela de la Fuerza Aérea de la École de l’Airy, tiene una maestría en matemáticas y un doctorado en informática de gestión empresarial. También es un apasionado de la fotografía y ha publicado libros con sus imágenes, según su página web. Es compositor y músico, y contribuyó con varias películas. Como piloto profesional ha establecido algunos récords mundiales de velocidad. Casado con Natacha Nikolajevic, con quien aparece en la foto, tienen tres hijos: Héléna, Rémi y Thomas.

Su agitada vida política y sus conflictos con la justicia no impidieron que su empresa tuviera grandes éxitos. Un ejemplo es el avión de combate Rafale (en la foto), que forma parte del Ejército aéreo francés desde 2004 y gracias al cual firmó millonarios contratos de exportación con Egipto, Catar o la India. Sagaz, supo diversificar su imperio posicionándose también en el área de la tecnología, a través de Dassault Systèmes. Entre 2004 y 2007 fue dueño del equipo francés Club de Nantes, pero, a diferencia de sus aciertos económicos, no tuvo la misma suerte. El equipo bajó a segunda división por primera vez en 40 años. Se estima que es la cuarta fortuna más grande de Francia, con aproximadamente 19 mil millones de euros.

Marie-Hélène está dando que hablar. Esto desde que en marzo fue nombrada presidenta del Consejo de Vigilancia de Marcel Dassault Industrial Group, sustituyendo a su hermano Olivier, a quien la ley, en su calidad de diputado, le prohíbe la acumulación de ciertos cargos o trabajos. El nombramiento de Marie-Hélène ha generado todo tipo de especulaciones, desde que ella se alza como posible sucesora a que podría serlo su marido, Benoît Habert, quien hasta hoy es director general adjunto del Grupo Dassault. Marie-Hélène tiene a su cargo el programa de ayuda que el grupo familiar entrega a diferentes entidades que hacen investigación médica y científica, entre estas destaca el Premio Marcel Dassault, creado en 2011 para la investigación de enfermedades mentales.
Thierry, precursor de las nuevas tecnologías, obtuvo una licenciatura en Economía y habría trabajado en cuatro largometrajes como asistente, antes de crear y administrar una empresa de sistemas de alarmas. Se unió al grupo familiar en 1994 a la cabeza de Dassault Multimedia. Participa también en la Kidney Foundation (entidad dedicada a la investigación y cura de enfermedades hepáticas) y es miembro del Comité Ejecutivo de la Alzheimer’s Research Foundation. Fundó en 2006 el fondo de inversión TDH (Thierry Dassault Holding), una estructura especializada en nuevas tecnologías. Es vicepresidente ejecutivo del Grupo Industrial Marcel Dassault y forma parte de los consejos de varias de las organizaciones del grupo familiar. Se casó en 1979 con Laurence Sophie Calafat y, posteriormente, en 1992, con Catherine Biettron (ambos en la foto).

Negocios en Chile. Serge Dassault estuvo en la Fidae 2000 junto al entonces Presidente Ricardo Lagos, para promocionar su avión Mirage, como se ve en la foto. Su hijo Laurent concretó una alianza vitivinícola con la familia Luksic. En la foto, Guillermo Luksic, su padre, Andrónico, y Laurent Dassault.

Su esposa, Nicole Raffel (en la foto, a la derecha), con quien Serge Dasssault tuvo cuatro hijos: Olivier, Laurent, Marie-Hélène y Thierry. Vivían en un departamento en el elegante Boulevard Suchet, a orillas del Bois de Boulogne en París, y cada viernes por la noche, mientras la salud se lo permitió, partían rumbo a Villa du Golf, el castillo que había construído su padre en 1966 y que le llamaban ‘el pequeño Trianón’ (en la foto) por sus semejanzas con el Trianón de Versalles. Ubicado en la localidad de Coignières, al suroeste de la capital francesa, Dassault se dedicaba al golf y a la caza mayor. Tanto así que una vez fue condenado por haber estado realizando ‘un safari’ al interior de su propiedad.

Con Marcel Dassault comenzó todo. Nacido como Marcel Bloch, en París en 1892, a pasos del famoso Moulin Rouge, era hijo de un doctor judío de clase media, que en su juventud entró a trabajar como ingeniero eléctrico en una de las primeras fábricas de aviones y que fuera considerado un pionero en la materia. Fundó en 1928 Dassault Aviation (que nació como Société des Avions), tuvo figuración política y fue, además, productor de cine. Se casó con Madeline Minckes (en la foto abajo), con quien tuvo dos hijos: Serge, el heredero, y Claude. Este último falleció en 2011 a causa de un cáncer, después de una vida muy discreta —esta misma semana Le Figaro, el periódico de propiedad de los Dassault, describe a Claude como un gran amante de la música y lector diligente con un agudo sentido del detalle, pero que no estaba interesado en la vida industrial—. Marcel llegó a ser el hombre más rico de Francia gracias a sus innovadoras ideas, pero la fortuna no siempre estuvo de su lado. Durante la II Guerra Mundial fue deportado a un campo de concentración, donde permaneció por un año. A su regreso, con 53 años, volvió a levantar su empresa, desarrollando algunos de los más icónicos aviones cazas franceses de la Guerra Fría, como el Ouragan, el Mystére, el Super Étendard y el Mirage. Por entonces decidió también cambiar su apellido en homenaje a la resistencia. Arriba, con su hijo, Serge.

Marcel Dassault no solo destacó en la industria aérea, también en la política como diputado por el partido gaullista RPR y como dueño de medios de comunicación, entre ellos la revista ‘Jour de France’ (en la foto abajo), especializada en la actualidad de los famosos y de las familias reales europeas, cuya casa editorial estaba donde hasta hoy funcionan las oficinas centrales del grupo Dassault, un palacete en los Campos Elíseos (en la foto). ‘Soy simplemente un buen ingeniero’, decía con una mirada inocente. Dueño de un gran sentido del humor y gustos muy refinados, murió en París, en 1986, a los 94 años.

Serge Dassault (en la foto) heredó el imperio de su padre. En 1987 pasó a ocupar la dirección general del grupo Dassault, considerado pilar de la soberanía de Francia en un momento de consolidación de la industria aeroespacial europea frente a la competencia estadounidense. Pero supo demostrar su capacidad y —con la ayuda de su mano derecha, Charles Edelstenne— colocó a la firma en la posición internacional que tiene hoy a punta de trabajo, el eje de su vida, la que vivió sin grandes estridencias —viajaba en un Peugeot 807—, salvo sus sagradas vacaciones navideñas en la isla Mauricio, en el océano Índico. Sus otros ‘recreos’ se los daba en una estancia de talasoterapia en Quiberon, en la región de Bretaña, que visitaba en primavera, y un mes en el verano en su residencia en Le Midi, en Théoule-sur-Mer, una casa sin lujos en una aldea con vistas al mar en la Costa Azul, donde le gustaba ir a pescar o jugar golf. Como su padre, incursionó en política, aunque su carrera estuvo salpicada por escándalos. Fue alcalde de Corbeil-Essonne, una localidad a las afueras de París, y senador por el partido conservador Los Republicanos (entonces Unión por un Movimiento Popular). En el intertanto fue sentenciado a pagar 2 millones de euros y a cinco años de inhabilitación por haber escondido al fisco la posesión de cuentas en el extranjero. Además, había sido imputado en otros casos por financiación ilegal de campaña electoral, compra de votos y blanqueo. En 2004 tomó el control del primer grupo mediático francés, Socpresse, al que pertenecía, entre otros, Le Figaro, que quería utilizar para expresar su opinión, según él mismo reconoció. Arriba, con su hijo mayor, Olivier, en 1997.

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Honores militares durante el funeral de Serge Dassault, el viernes, en la Cathedrale Saint-Louis des Invalides, con sus hijos encabezando el cortejo fúnebre

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