Vecinos ya no subirán 21 pisos a pie

3/6/18

Residentes de condominio en Rancagua pasaron casi un año subiendo por escaleras debido al mal estado de sus ascensores, los que finalmente fueron reparados.
“Podemos dar fe que el segundo ascensor está a un paso de ser entregado a la comunidad”. Con estas palabras el Seremi de Vivienda y Urbanismo, Francisco Rayanal González, se refirió a la inminente reposición del segundo ascensor de la Torre Wide la Alameda de Rancagua, la más alta de la capital de O’Higgins.

El tristemente célebre edificio de 21 pisos, habitado por alrededor de 500 personas, hizo noticia por el drama que vivieron sus habitantes que por casi un año debieron subir y bajar por las escaleras, incluidos muchos niños y ancianos.

“Según lo planificado, el elevador debiera estar funcionando en su plenitud durante las próximas semanas, ya que por ahora los trabajadores están haciendo los retoques estéticos, me refiero a la instalación de los espejos, manillas y botoneras además de trabajos mínimos de funcionamiento”, agregó la autoridad regional, que destacó los recursos del programa de Mejoramiento de Condominios Sociales.

El plazo tiene de fiesta a los habitantes de la torre, debido a que el primer ascensor ya fue entregado, mientras que este segundo se estrenará antes de que se cumplan los plazos establecidos para que la empresa ejecute las obras, que tenía como fecha tope a fines de noviembre.

Juan Guillermo Sánchez, conserje del condominio, contó que “todos los días debía subir por la escala para barrer y recibir la basura. Ahora ya tenemos un ascensor para toda la gente y con el segundo todo será perfecto”.

Virginia recordó que toda la gente “enferma que vivía arriba está contenta, les cambió la vida. Ahora podemos ir a comprar y salir varias veces al día':

Miryam Pérez, dirigente de la Torre 1, señaló que están muy contentos y esperando el nuevo ascensor: “Estamos felices con la autoridad, porque se metieron la mano al bolsillo, porque nosotros como comunidad no podríamos haber juntado los 90 millones para los dos ascensores':

Drama. Durante los cerca de 300 días que vivieron sin ambos elevadores, muchos ancianos y enfermos debían subir a duras penas los pisos hasta el hogar, porque la comunidad no tenía el dinero necesario para repararlo.

El caso más complicado lo protagonizó Silvia Guajardo, quien sufre de un cáncer gástrico y que vive en el último piso, por lo que nunca pudo nunca bajar del edificio, eso hasta ahora.

Guillermo Olate era otro de los vecinos emblemáticos de la torre rancagüina, debido a que padece un cáncer y sólo pudo salir dos veces de su departamento por las escalas.

Luis Valdés, por su parte, también tiene cáncer y escoliosis, y contó que “era una tortura bajar todos los días, ahora estamos contentos':

CIFRA
300 DÍAS hasta que finalmente se logró arreglar el primero de los dos ascensores de la torre. Ahora están a punto de entregar el segundo y terminar definitivamente con el problema.

Pie de Imagen
En la torre vivían personas que por su condición no podían salir de su hogar. El caso más dramático fue el de una mujer con cáncer que nunca pudo hacerlo, eso, o hasta ahora.

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