“Tenemos el tratamiento para personas infectadas con hanta”

29/4/18

Mediante prueba de laboratorio y de modelo animal, equipo de científicos elaboraron una vacuna que demostró ser ciento por ciento efectiva para combatir ese virus. Sin embargo, se han visto enfrentados a la falta de apoyo para financiaría y comenzar con estudios clínicos, a fin de probar- su eficacia en personas enfermas.
En sus recuerdos sigue presente un juego con muñecas, a las que simulaba operar y sanar. Desde sus primeros años de vida, que la puertomontina María Inés Barría expresaba su vocación por ayudar a curar a las personas. Su niñez y juventud la vio transcurrir frente al mar, en el sector Anahuac y más tarde en Angelmó, junto a sus padres Inés Cárcamo, quien por muchos años fue funcionaria de la Municipalidad; y el profesor Tomás Barría, ex subdirector de las escuelas 2 y 6. La enseñanza básica y media la recibió en el Colegio Inmaculada Concepción. Tras egresar de cuarto medio, resolvió formarse como científica, en desmedro de la medicina. “Porque así puedo tratar de encontrar un tratamiento, una cura para algunas enfermedades, y ayudar a muchas personas, a la vez”, según explicó.

De esa forma fue como continuó sus estudios superiores de Licenciatura en Ciencias Biológicas en la Pontificia Universidad Católica, para seguir con un doctorado en Ciencias con mención en Microbiología, en la Universidad de Chile. Más tarde, se trasladó a Nueva York, para realizar tres posdoctorados en la Universidad de Pittsburgh, en distintas áreas de enfermedades infecciosas, virus, generación de anticuerpos y vacunas. Su inquietud de la infancia sigue vigente a sus 40 años, momento en el que está en condiciones de asegurar que, mediante su trabajo como académica del Departamento de Microbiología de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad de Concepción , encontró la forma de sanar a quienes se contagien con hantavirus, enfermedad con la que en el país hemos debido convivir desde el año 1995, cuando se conocieron los primeros casos confirmados.

Este hallazgo es fundamental para hacer frente a un cuadro contagioso que, sólo en 2017, derivó en 90 pacientes afectados a nivel nacional, de los cuales 26 perdieron la vida. Durante el mismo período, en la Región de Los Lagos se concentró el 21 % (19) de esos casos y otro 23 % (6) de las muertes por síndrome cardiopulmonar por hantavirus. Mientras que en los primeros meses de 2018, las autoridades de Salud de la región han confirmado seis enfermos y una fallecida, con domicilio en Los Muermos. Los otros afectados son de Puerto Montt (2), Osorno (1) y Cochamó (2).

Ese sueño de juventud por tratar de hallar respuestas terapéuticas, lo concentró en este virus. De esa forma, desde 2015 que lidera un equipo de científicos, trabajo que a partir del año pasado está en condiciones de mostrar resultados, mediante una vacuna para tratar a pacientes infectados y cercanos con riesgo de contraer y desarrollar la enfermedad. “Hasta ahora, todas las pruebas que hemos hecho en laboratorios y en modelos animales, nos indican que tenemos el tratamiento para personas infectadas con hantavirus”, sostuvo. No obstante, este descubrimiento también dio origen a un nuevo desafió: encontrar las fuentes de financiamiento para desarrollar este medicamento más allá del prototipo de laboratorio.

“Al disponer de las dosis en el estándar adecuado, podríamos comenzar -por recomendaciones de expertos nacionales e internacionales- con un piloto o estudio clínico en seres humanos, aquí en Chile”. De acuerdo a sus cálculos, para ese proceso se requiere de US$ 1,5 millones; mientras que el costo de cada dosis lo es- timó en unos mil dólares. – ¿Cómo conseguirán ese respaldo económico? – Lamentablemente, no lo podemos obtener a través de un concurso regular del Estado, porque es bastante dinero. No hay ningún concurso que permita obtener de una vez esa cantidad. – ¿Se han fijado un plazo para reunir ese dinero? – Vamos a hacer todo lo posible para tratar de conseguirlo.

Somos un poco porfiados, así que vamos a tocar todas las puertas necesarias, para que esto pueda llegar a la población lo antes posible. – ¿Por qué es tan alto ese monto? – Porque en Chile no existe ningún laboratorio que produzca este tipo de medicamento. Por lo tanto, las opciones que estamos barajando son convencer a autoridades u organismos para que unan fuerzas públicas y privadas, y se genere en el país un minilaboratorio que pueda producir este tipo de moléculas, estos anticuerpos, que son la base de esta vacuna terapéutica para tratar a personas con hanta.

Y se podría trabajar con el uso de anticuerpos en otras enfermedades, como para tratar cáncer. Si tuviéramos este tipo de facilites en el país, no sólo podríamos producir anticuerpos para el hantavints, sino que para tratar otras patologías de alta prevalencia. Como todo lo traemos de afuera, no se generan las capacidades aquí en Chile y, entonces, todo nos llega extremadamente caro. – ¿Podría un laboratorio internacional abordar esta tarea? – Sí, pero va a llegar más caro. Podríamos convencerlos para que nos hagan las dosis, pero igual se va a necesitar dinero para pagar a esa farmacéutica, que nos la va a vender a un valor muy superior a lo que podríamos hacer en Chile. El problema del hanta es que es una enfermedad “huérfana”. Eso significa que no genera los incentivos en la industria farmacéutica, porque su prevalencia es muy baja. – ¿Ya lo intentaron a nivel estatal? – Nos reunimos con el subsecretario de Salud Pública (Jaime BuiTows) de la administración anterior para su apoyo en incentivar a la industria en la fabricación de estas dosis.

El resultado fue decepcionante. Si no entendió lo que le fuimos a presentar, que creemos que es prometedor, al menos esperábamos que preguntara. Que termine la reunión después de 10 o 15 minutos, creo que no es bueno. Creo que siempre hay que estar atentos a todas las posibilidades y estudiarlas. El nuevo ministro de Salud, Emilio Santelices, me llamó para invitarme a una reunión en la que le cuente los detalles del proyecto. Se mostraron muy interesados.

Ellos saben que esto tiene potencial. Así que ya tenemos por lo menos su apoyo para conseguir cartas de interés del Estado. El Minsal sabe de estos resultados y tiene otra disposición, de escuchar que esto es bueno para poder ayudar. Me imagino que su presupuesto ya está determinado. Al menos hay interés, que es lo que buscábamos encontrar. – ¿Cuánto tardarían en desarrollar las dosis, si logran ese financiamiento? – De ocho meses a un año se podría tenerlas listas para probarlas en seres humanos. – ¿Y con esto se terminaría la enfermedad? – Eso es lo que esperamos. El tratamiento actual es sólo de soporte, para suplir las funciones cardíacas y respiratorias. No es un medicamento o droga específica.

Esta vacuna terapéutica es un tratamiento, un biofármaco específico que ataca al hantavirus, impidiendo que afecte a nuevas células y eliminándolo del organismo. – ¿Cómo surge la idea de elaborar esta vacuna? – El equipo que dirijo es multidisciplinario, con profesionales de la Universidad de Concepción, de otras universidades, de hospitales y de Esta dos Unidos. Todos han trabajado con distintos tipos de enfermedades infecciosas, virus. Nosotros, como chilenos, teníamos esta inquietud. Había pasado bastante tiempo de sólo hacer campañas de prevención, por lo que era la hora de tratar de encontrar un tratamiento específico para las personas afectadas con hantavirus.

En esa inquietud es que emerge este proyecto en 2013, en Estados Unidos, pero que en 2015 empezamos a desarrollar en la Universidad de Concepción. – ¿Cómo llegaron a encontrar esta solución? – Por todo lo que se conocía acerca de la patología de hanta, así como de otras enfermedades virales. Hace unos años se descubrió en pacientes con VIH, que algunos no necesitaban terapia retroviral y podían mantener al límite esos niveles y controlar la infección. Cuando se empezó a estudiar esos casos, se encontró que tenían súper anticuerpos capaces de inhibir, de neutralizar el virus. A partir de eso, se empezaron a estudiar otras enfermedades infecciosas y se logró encontrar anticuerpos monoclonales (una célula) para una serie de enfermedades infecciosas, como el virus respiratorio sincicial, ébola, influenza, rabia, etcétera.

Con esas perspectivas, además que se había hecho un estudio en Chile, publicado en 2015 por el doctor Pablo Vial y su equipo, que infundieron plasma de quienes habían sobrevivido a la infección, en pacientes que llegaban con hantavirus, tratamiento que logró disminuir la mortalidad. Todas esas evidencias nos indicaban que los anticuerpos era el camino a seguir para buscar el tratamiento y cura para estas personas infectadas con hantavirus. – El Ministerio de Salud también está impulsando un tratamiento similar. ¿Cuál es la diferencia? – El suero plasma inmune que está utilizando el Minsal es una mezcla de anticuerpos. Son muchos, que provienen de distintas células, que reconocen distintos epítopes, distin tas partes de la proteína del virus hanta y de otras, lo que no permite llegar a las cantidades óptimas para que el paciente pueda derrotar esa infección.

En cambio, el anticuerpo monodonal, proviene de una célula obtenida de pacientes que sobrevivieron a la infección, la que reconoce un epítope específico y que puede aumentar la afinidad y eficacia. El propio sistema autoinmune evolucionó para -naturalmente- combatir esta infección. Esos son los anticuerpos que, después de muchos años, pudimos aislar y donar. Las pruebas del plasma del Minsal arrojaron una mortalidad de un 14 %, lo que es menor si se compara con la histórica (30%). Nuestras pruebas revelaron que tenemos anticuerpos que son al menos 100 veces más potentes que el plasma del paciente referente del protocolo que está impulsando el Ministerio de Salud. – ¿Han determinado qué tipo de personas podrían mostrar mayor resistencia al hantavirus? -Se han publicado estudios de cero prevalencia; es decir, si personas presentan anticuerpos de hanta.

Eso significa que aunque estuvieron expuestas al virus, no desarrollaron la enfermedad o no se dieron cuenta, fue un resfiiado o una pulmonía de la que se sanaron y no pasó a mayores. Y sí existe ese grupo de personas. Nosotros estamos súper interesados en buscarlos, porque tienen más anticuerpos de los que ya hemos encontrado. Podremos entender mejor cómo funciona la fisiopatología de esta enfermedad. – Este virus parece ser más potente que el que está presente en otros países… – La cepa presente en Chile y Argentina se llama Andes y es más agresiva, porque tiene la particularidad que se puede transmitir de persona a persona, aunque la prevalencia es baja. Su forma de transmisión se está investigando, pero siempre es por contactos cercanos entre parejas y de una persona que tuvo hanta. Se piensa que podría ser a través de algún tipo de fluido.

Somos un poco porfiados, así que vamos a tocar todas las puertas necesarias, para que esto pueda llegar a la población lo antes posible”. María Inés Barría, microbióloga de la Universidad de Concepción.

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