Chilena le ganó al cáncer mamario y ahora va por otro desafio: el Everest

28/3/18

Tras recuperarse de la complicada enfermedad, María Paz Valenzuela decidió inspirar a otras mujeres en la expedición “Alto al Cáncer”.
En la vida todos debemos enfrentar nuestras propias cumbres. A veces ganamos; a veces nos vemos superados. Enfrentar un cáncer es una de las difíciles, pero no imposible. La montañista chilena María Paz Valenzuela puede dar fe de ello. Fue a finales de marzo del año pasado cuando, al realizarse sus chequeos médicos habituales, le descubrieron signos de cáncer en la mama izquierda. Debía hacerse un tratamiento urgente, junto con una vasectomía.

La noticia la devastó, pero nunca bajó los brazos. Hoy, con 54 años, es una superviviente que le ganó la batalla a esta enfermedad y decidió ayudar a otras mujeres a tomar consciencia sobre la importancia de hacerse una mamografia anual. Para ello, emprenderá un nuevo desafio: llegar hasta la cumbre del Monte Everest, en Nepal, la tueca de todos los escaladores de montaña. “Después de haber superado el cáncer, me siento preparada.

Es otra montaña más. Al final, ambas cosas consisten en retarse a uno mismo, así que esto lo siento como un regalo que me dio el cáncer. Si no hubiese sido por eso, yo jamás me habría planteado que podía escalar el Everest”, cuenta María Paz con resolución. Las cifras son ominosas: el cáncer de mama es la mayor causa de muerte de mujeres en Chile. Sin embargo, nadie cree que le pasará hasta que ocurre y la mayoría de estos se presentan sin necesidad de tener antecedentes familiares. Un riesgo que va aumentando con la edad.

Afortunadamente, María Paz siempre fue una mujer precavida que solía realizarse exámenes médicos anuales. Eso le salvó la vida. “Si la enfermedad se detecta a tiempo, tienes un 95% de posibilidades de sobrevivir, así que imagínate. Por eso quiero hacer un llamado a que todas las mujeres mayores de 40 se hagan la mamografia una vez al ario”, explica.

Mentalizarse.

María Paz es madre de tres hijas y estuvo casada con el chileno que lideró la primera expedición sudamericana que coronó el Everest, Rodrigo Jordán. Ella cuenta que descubrió la pasión por las alturas cuando estudiaba Música en la universidad, donde debía elegir un ramo deportivo para poder egresar.

Uno de estos era el montañismo. Ahí decidió probar y, guiada por el legendario montañista nacional, Claudio Lucero, acabó enamorándose de esta disciplina de alta resistencia. María Paz explica que, tal como cuando se está en la montaña, el cáncer de mama es sobre todo una lucha psicológica. “Hay que estar mentalizada.

Pasar por esta enfermedad y escalar montañas te exigen cosas muy similares entre sí: la perseverancia, estar informada, ser constante y tomar buenas decisiones. Porque en la montaña uno tiene que prever todos los peligros, estar consciente de ellos.

Y así pasa también con el cáncer”, reflexiona. Pese a habérselo detectado a tiempo, el proceso de tratamiento y recuperación fue complejo… y doloroso. “Me hice ocho quimios y cada una fue una montaña. Todas muy difíciles. Es una enfermedad agresiva. De ahí la importancia de la prevención. Cada día mueren entre 3 y 4 mujeres de cáncer de mama”, cuenta María Paz.

Su arduo trabajo en América Solidaria

Para esta superviviente, la expedición “Alto al Cáncer” surge de su necesidad de ayudar a otros. Es una filántropa nata. No por nada, actualmente trabaja en la fundación “América Solidaria”, que ayuda a combatir la pobreza infantil en América.
“La fundación llama a postular a profesionales de Latinoamérica para que donen un año de su trabajo para la fundación en los distintos proyectos que tenemos”, explica.

La expedición parte el 2 de abril y dura aproximadamente dos meses. Le acompañarán dos de sus tres hijas, quienes heredaron su amor por la escalada y le han dado su total apoyo. Pero el trayecto hasta la cumbre lo hará ella sola.

“Es mi manera de demostrar que la vida se trata de combatir nuestros propios limites. Por eso quiero hacer un llamado a la vida. A una mujer que esté pasando por un cáncer, yo le diría que, a pesar de todas las dificultades, al final del túnel hay una luz que a una la espera. Al principio, la cumbre parece muy lejana, pero es otra meta más. Y eso es lo que tenemos que buscar, a eso debemos agarrarnos”, concluye.
VALIENTE

54 AÑOS TIENE la valiente montañista que, tras superar el cáncer, ahora va por el Everest.

8.848 METROS tendrá que recorrer la chilena para conquistar la montaña de Nepal.

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