Sólo 100 oncólogos libran la batalla contra el cáncer en Chile

08/02/2018

Los médicos llaman a que las universidades incentiven a sus estudiantes para que se decidan por esta especialidad.
El cáncer en Chile tiene cifras catastróficas. De un tiempo a esta parte, los tumores malignos pasaron a ser la segunda mayor causa de muertes en el país: 45 mil personas son diagnosticadas con esta enfermedad al año, de las cuales fallecen 22 mil.

El hecho de que tres chilenos mueran de cáncer cada hora, en sí, ya es alarmante. Sin embargo, hay un antecedente que agrava la situación: tenemos apenas cien oncólogos y para la realidad chilena se necesitan al menos cuatrocientos.

A esto se suma que, para el año 2020, el cáncer se convertirá en la principal causa de muerte entre los chilenos, desplazando a los accidentes cardiovasculares.

‘El dilema es crítico’, dice el doctor Hugo Marsiglia, director médico de la Fundación Arturo López Pérez (FALP). ‘Esto pone en crisis la disponibilidad nuestra. Va a haber un desfase grande en la prescripción de fármacos y quimioterapias para los pacientes’, agrega.

En cifras, de hecho, quien preside la FALP utiliza el ejemplo de un país vecino. ‘En Argentina tienen poco más del doble de la población chilena y allá hay mil oncólogos médicos, acá cien. Esa cifra es más proporcional que la nuestra’, afirma.

A eso hay que sumarle otro dato: de la centena de especialistas para todo el territorio, más de la mitad están solo en Santiago (55).

Contienda desigual

La falta de herramientras para enfrentar el cáncer tiene tres aristas: la falta de capital humano, la necesidad de mejor infraestructura y el incentivo para la especialización en las universidades.

‘Los oncólogos médicos son los más escasos. En segundo lugar están los de radioterapia y luego los cirujanos oncológicos’, comenta el doctor Sergio Becerra, director del Instituto Nacional del Cáncer.

‘Pasar a una lista de espera implica que el cáncer se expanda y genere metástasis. Nosotros vemos varios pacientes rondando por meses en el sistema de salud y, aunque detectaron un tumor en una etapa curable, nos llegan cuando ya es tarde’, explica resignado el jefe del Inacancer.

El doctor Marsiglia ejemplifica la carencia con una situación concreta. Para él, la regla mínima de calidad para un radioterapeuta es no recibir más de 250 pacientes nuevos por año. No obstante, ‘los médicos oncológicos recibimos 400 consultas, pero por mes’, cuenta.

De largo aliento

El agobio de los oncólogos, según sus palabras, tiene mucho que ver con la formación. ‘La gente prefiere estudiar oftalmología, kinesiología, dermatología, cosas que tienen menor implicancia con los pacientes. Abordar el cáncer implica mucho esfuerzo físico y psicológico Creo que esa es la razón’, dice Marsiglia.

En la misma tónica, el doctor Becerra apunta al desconocimiento en las universidades. ‘El cáncer no se enseña con el mismo énfasis que otras enfermedades en la universidad. Aparte es una especialización larga y que muy pocos estudiantes conocen a la hora de tomar la decisión’, añade Becerra.

La solución, para ambos expertos, es de largo aliento, ya que la especialización oncológica requiere al menos de cinco años. ‘Es necesario que las universidades hagan un esfuerzo y colaboren con más becas oncológicas’, dice uno de ellos; mientras el otro agrega que ‘a este ritmo recién llenaremos el vacío en 20 años. El esfuerzo para fomentar las becas debe ser ahora ya’.

‘Nos toca dar las malas noticias. A veces debemos decirles a cinco pacientes al día que van a morir. Pero necesitamos más oncólogos porque una evaluación oportuna hace la diferencia para las personas’, concluye Becerra.

 

‘Nos toca dar las malas noticias e implica un desgaste emocional. Con más oncólogos y una evaluación temprana haríamos la diferencia’.

Sergio Becerra, director del Instituto Nacional del Cáncer.

55% del total de oncólogos se encuentra en Santiago.

Estar asegurado para el cáncer puede ser prenda de garantía

Ante los millonarios costos que puede tener esta enfermedad, una opción son los seguros oncológicos. El recurso, según los expertos, agiliza la evaluación de la enfermedad y su posterior tratamiento.

Por ejemplo, el Instituto Oncológico Fundación Arturo López Pérez, cuenta con un convenio para enfrentar los costos que conlleva el cáncer.

La modalidad es bajo el plan Instituciones y Empresas, donde un trabajador puede consultar en su trabajo si la empresa se adhiere. Tomar el convenio de empresa de manera individual tiene un costo de $6.700, mientras que con un grupo familiar asciende a los $13.400.

Además, existen otros en diversos bancos y compañías de seguros que ofrecen planes especialmente enfocados a la cobertura casi total.

Por ejemplo, el seguro de Clínica Iram opera con un valor desde los $6.300, mientras que en Banco Santander se puede acceder a un plan desde los $8.055.

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