La hija regalona de Avatte toma el mando de las pelucas: “Era imposible dejar a la clientela varada”

1/10/17

Carolina Abate asumió las labores de su padre, quien falleció en agosto

Clan Avatte tienen siete locales en Santiago y Viña del Mar.
FRANCISCA ORELLANA
Dos semanas después de que le diagnosticaran cáncer de páncreas, el popular dueño del negocio de las pelucas, Juan Carlos Avatte, falleció en su casa a fines de agosto a los 76 años.

El empresario se hizo conocido por diseñar pelucas, bisoñés, postizos y armar su propio nicho. En conjunto con sus hijos -tres hombres y una mujer- y su hermana, lograron tener siete locales en Viña del Mar y Santiago, donde Avatte padre manejaba la casa matriz en Rancagua 0271, Providencia.

Tras su repentina muerte, es su hija Carolina Abate –apellido de la familia que derivó en Avatte para que sonara más italiano- quien tomó las riendas del negocio, que lleva 85 años en Chile, y que alcanzó a trabajar un año y medio con su padre. Licenciada en Ciencias del Mar y especialista en extensiones, cuenta que no ha sido un periodo fácil. ‘Era su regalona, la menor y me ha tocado fuerte porque no he podido vivir el duelo, tengo que repetir la historia cada vez que llega un cliente y contenerlos’, cuenta.

-¿Cómo ha sido tomar el mando del negocio?

-Difícil porque él no se manejaba nada con el computador, hacía todo con recibo y mucho mental. Entonces no tengo casi registros, tengo de algunos trabajos, pero no ponía detalles como el diámetro de la cabeza para la peluca porque él sabía lo que tenía que hacer. Su felicidad máxima era trabajar, pero era bien desordenado, incluso, hacía trueques y hay gente que le pagaba los productos o servicios con flores y hasta con chanchos, son clientes de más de 60 años que lo seguían, y que les he tenido que decir que vamos a tener que cobrar una cierta cantidad porque necesitamos pagarle al personal y los gastos.

-¿No tuvo tiempo para traspasarte sus conocimientos?

-Me iba enseñando, dejaba que lo asistiera, pero él terminaba solo, no era de los que tenía mucha paciencia.

-¿Qué viene ahora?

-La idea es seguir. Era imposible cerrar y dejar a la clientela varada porque había trabajos pendientes. El tema es que mi papá hacía una técnica muy antigua artesanal para hacer pelucas que demora casi 15 días y la gente mayor se acostumbró a eso, y mis hermanos no lo hacen porque uno trata de vender cosas que se importan y se hacen más rápido. Mi idea es modernizarlo de a poco.

-¿Has pensado en cerrar?

-Sí, se había decidido con mis hermanos, pero no sabemos si fue sugestión o qué, pero estábamos todos con pesadillas y lo vimos como una señal de que no podíamos cerrar.
Recuadro :
Juan Carlos Avatte Junior: “no se vende”

Desde Estados Unidos, Juan Carlos Avatte Junior, cuenta que están haciendo el último mandato de su padre: presentar a sus hijos a los proveedores de pelucas para que, de a poco, se empapen del negocio. ‘Nos ordenó viajar con ellos, tal como lo hizo él con nosotros hace 35 años’, dice. Comenta que les ofrecieron comprar la empresa, pero ‘por ningún motivo se vende. Es una empresa manejada por los Avatte y no se delega a terceros ni se arrienda la marca. Además, mi padre fue el patriarca, el protector que nos enseñó la profesión y quien nos puso en nuestros negocios en Viña del Mar y Santiago’, dice, agregando que el negocio tiene para rato. ‘Todos quieren ser más bellos, si se te cae el pelo te lo pones, hay pelucas por quimioterapia, extensiones, tratamientos capilares, postizos, pestañas, moños. Siempre será rentable’.

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